Identidad integral · Helados artesanales
Sabores con historia.
Una marca familiar nacida en 1960 vuelve de la mano de Arturo y Lucre, con la receta original y una identidad reconstruida desde cero.

El punto de partida
Volver al origen sin quedarse en el pasado.
Antártida había quedado en pausa durante varios años. El regreso no consistía solamente en recuperar un nombre: había que hacer visible una historia familiar y ponerla nuevamente en movimiento.
El nuevo sistema parte de una “A” geométrica, clara y reconocible. El azul profundo aporta oficio y confianza; el dorado señala el valor de la receta original y funciona como acento en todas las escalas.
- Origen
- Marca familiar
- Desde
- 1960
- Producto
- Helado artesanal
- Alcance
- Identidad integral
La nueva identidad
Una marca simple, propia y flexible.
La inicial se convierte en emblema, firma y patrón. Puede vivir sola o acompañar el nombre completo, responder en positivo o negativo y pasar del vidrio a un corpóreo iluminado sin perder carácter.


Un lenguaje en circulación
La marca sale del mostrador.
Cada pieza conserva la misma jerarquía, paleta y tono: desde una tarjeta hasta el menú o el sistema de exhibición en la calle.





El sistema, en todas las escalas
Una identidad lista para trabajar.
El diseño se proyectó sobre las piezas que sostienen la experiencia cotidiana: indumentaria, equipamiento, puntos de venta y soportes para ferias o acciones comerciales.





Extensión de línea
Una variante nueva, el mismo ADN.
La línea 100% vegana suma verde y un gesto vegetal a la “A”, pero conserva la arquitectura visual de la marca madre. Así puede señalar una propuesta diferente sin empezar de nuevo.




Antártida · Sabores con historia
El futuro también puede conservar una receta.
Una identidad nueva para hacer visible lo que nunca cambió: el oficio, la familia y las ganas de volver.